Jaime Giner

"Las farmacias han estado a la altura de la crisis, pero Sanidad no"

El presidente del Colegio de Farmacéuticos, Jaime Giner, exige mayor coordinación con la Conselleria de cara a un posible rebrote.

"Totalmente abandonadas por la administración pública". Así se han sentido las 1.241 oficinas de farmacia valecianas durante la crisis del coronavirus, según refleja Jaime Giner, presidente del Muy Ilustre Colegio de Farmacéuticos de Valencia (MICOF). 

El coronavirus ha dejado 1 fallecido y 66 contagios en un sector al que todavía no se le considera población de riesgo. Desde el MICOF aseguran que las farmacias van a seguir siendo "un ejemplo de pulcritud", pero van a presentar un informe a la Conselleria de Sanidad "exigiendo responsabilidades por la nula coordinación y solicitando una serie de actuaciones a seguir en caso de rebrote".

¿Qué valoración hace del papel de las farmacias durante la crisis del Covid?

Positiva desde el punto de sanitario porque se han atendido bien a los pacientes. Lo lamentable es que podría haber sido mucho más importante si la Conselleria de Sanidad nos hubiera coordinado como pedíamos desde el principio. De hecho, vamos a presentar un escrito de actuaciones a seguir por si hubiera cualquier rebrote. 

¿Se han sentido desamparados por la administración pública?

Sí, sí, desde luego. No se nos considera grupo de riesgo. Estamos trabajando en una oficina de cara a enfermos sin saber sin somos positivos de Covid-19 y sin que nos hagan test. No es coherente.

¿Ha habido coordinación por parte de la administración?

Antes del estado de alarma ya lo solicitamos, pero no ha sido así. Las únicas instrucciones que nos han dado ya las estabamos haciendo por iniciativa propia. Todo lo han hecho con prisas y sin preparación, nos hemos tenido que ir organizando sobre la marcha. Ha habido muchas actuaciones en las que la farmacia ha estado a la altura y la Conselleria no. Por ejemplo, con el tema del reparto de mascarillas, que nosotros hemos estado preparados, pero la organización pública ha sido muy precipitada, lo que ha provocado numerosos fallos. 

De hecho, el Estado todavía mantiene el impuesto del 21% sobre ellas siendo un producto de primera necesidad.

Efectivamente. Es un producto obligatorio. Una de dos: o se baja el IVA o se financia en parte. El precio tope es 0,96€ por la mascarilla quirúrjica, de los cuales la administración se lleva 0,26€. 

Mascarillas, guantes, geles desinfectantes... ¿se han convertido las farmacias en una especie de bazar?

No, no. La farmacia se ha reinventado y está más asistencial que nunca, que es lo que estamos impulsando. Las mascarillas es un producto que nosotros no vendíamos prácticamente y que ahora nos ha caído encima, pero no es un producto exclusivo, sino que también están en otros establecimientos. 

¿Han supuesto un aumento de ingresos?

No. De hecho, producen un volumen de ingresos insignificante comparado con lo que suele facturar una oficina de farmacia.

¿Las farmacias salen beneficiadas económicamente de la crisis del coronavirus?

Este trimestre (marzo, abril y mayo) hemos facturado prácticamente lo mismo que durante estas fechas en 2019. Pero si lo vemos por meses ha sido una época un poca loca. En marzo, se amplió el intervalo para recoger la dispensación, con lo cual hubo un incremento de venta de medicamentos muy elevado, que aumentó el nivel facturación. Sin embargo, los meses de abril y mayo han sido muy muy bajos porque los pacientes ya tenían las medicaciones. Sí que nos hemos visto perjudicados en cuanto a productos de no dispensación con receta médica porque las visitas a la farmacia han sido menores al estar los pacientes confinados.  

¿Cree que en marzo, al principio del confinamiento, la gente compraba de modo irracional?

No, en las farmacias no ha pasado como en los supermercados. 

¿Ha habido desabastecimiento de medicamentos?

Curiosamente no. Quizás inlcuso menos que en periodos anteriores. Lo que sí ha ocurrido es que se vaciara el stock de las farmacias, pero no de los almacenes.

De cara a la "nueva normalidad", ¿cree que un excesivo protocolo de seguridad puede ahuyentar a los ciudadanos de las farmacias?

Nosotros nos vamos adaptando a las fases como el resto de establecimientos. Pero tenemos que cambiar mucho nuestros hábitos, nos creemos los reyes del mundo, pero el ser más insignifcante que existe en la naturaleza nos ha puesto en jaque. Hoy es un coronavirus, pero mañana puede ser cualquier otro microorganismo de cualquier tipo. Ojalá que en un futuro nos acostumbremos a estas medidas de seguridad. Desde las farmacias vamos a ser un ejemplo de pulcritud, pero no creo que eso nos pueda afectar negativamente.

¿Qué mensaje lanza a la población de parte de las farmacias?

Que hagan caso a los mensajes sanitarios y que tengan tranquilidad porque las oficinas de farmacia vamos a estar a su servicio y nos vamos a adaptar a todo. Es cuestión de tiempo que interioricemos las medidas de seguridad. Las personas que trabajan en laboratorios de investigación tienen ya esa clase de hábitos: no se tocan la cara si tienen guantes o se limpian el sudor con el antebrazo. Dentro de poco, todo esto será normal entre la población. 

Un artículo de Alejandro Martí

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