Industria textil

La ‘nueva normalidad’ del sector textil valenciano

A pesar del boom de la producción sanitaria, el sector textil augura una difícil recuperación tras la congelación de ayudas o el parón del comercio

Esta pandemia ha abierto una nueva ventana a distintas empresas del sector textil que han podido reinventarse e invertir en la producción sanitaria. Sin embargo, factores como el cierre obligatorio de los comercios para impedir la expansión del coronavirus o la congelación de las subvenciones de la Conselleria de Economía Sostenible para renovar la maquinaria han golpeado con fuerza a este sector.

Las ayudas de hasta 30 millones para invertir en los sectores productivos “se quitaron porque necesitaban dinero para los autónomos”, explica José Vicente Serna, secretario de la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (Ateval). De hecho, desde la entidad aseguran que mantienen el contacto con el conseller de Economía, Rafael Climent, para conseguir que las empresas de cualquier sector productivo que optaban a las ayudas puedan recibirlas.

Aun así, la situación del sector empeora en España cuando países como “Portugal, Polonia y Turquía que sí que han realizado grandes inversiones subvencionadas por sus gobiernos, se pueden posicionar por delante de nosotros. Por ello, al textil no le veo un buen futuro”, denuncia Toni Beneito, gerente de Creaciones Euromoda S.L.

Asimismo, Beneito pide ayuda a la Administración. “No puede ser que vengan a pedirnos ayuda, que trabajemos sábados y domingos para enviar mascarillas, algo que hemos hecho con mucha ilusión y que después se vayan a China a comprarlas y se olviden de nosotros”, subraya y añade que “a pesar de que a nosotros nos va bien, la situación del sector no es buena, ya que hay empresas que están sufriendo mucho y no hay alegría en el mercado. Además, es posible que muchos de nuestros clientes no abran”.

EL BOOM DE LA PRODUCCIÓN SANITARIA

“A principios del mes de marzo, la producción de mascarillas era nula, no existía. Ahora, la capacidad que tenemos de producción en la Comunitat Valenciana está alrededor de los 25 millones de mascarillas por mes”, cuenta el secretario de Ateval.

De hecho, empresas como Creaciones Euromoda S.L. han conseguido diseñar y estampar 250.000 mascarillas semanales, de las cuales solo 30.000 se quedan en España y el resto se marchan al mercado de la comunidad Europea. “Hemos comprado maquinaria nueva para producciones más grandes. En total, la compañía ha invertido entre 100.000 y 150.000 euros”, asegura Toni Beneito, gerente de Creaciones Euromoda S.L.

Y es que la conversión a la producción sanitaria ha supuesto una inversión llamativa en las empresas que han podido abordar el cambio. Por ello, desde el Ministerio de Industria se lanzaron una línea de ayudas “que se han quedado cortas para las empresas”, valora Serna.

En cambio, la Generalitat Valenciana ha apoyado con una línea de 5 millones de euros a las manufacturas relacionadas con la sanidad, entre ellas, empresas textiles que hayan invertido en la producción de material sanitario. “Estas ayudas son más acordes a la demanda, aunque a fecha de hoy no han llegado las resoluciones. En general, se han presentado muchas empresas que han invertido importantes cantidades de dinero, en varios casos superiores al medio millón de euros, incluso una próxima al millón de euros, para este tipo de actividad específica”, subraya el secretario de Ateval.

Cabe destacar que durante el confinamiento se han visto implicadas en la fabricación de material sanitario hasta 60 empresas valencianas y unos 1.200 trabajadores.

PREVISIONES DE LA RECONVERSIÓN

“Ahora algunas empresas se han preparado para ser competitivas y poder estar en el mercado sirviendo productos de calidad a un precio competitivo de mercado”, reconoce Serma. El secretario de Ateval destaca el ejemplo de Ontinyent, donde hasta cuatro talleres han iniciado los procesos de producción con maquinaria específica para fabricar mascarillas y otra empresa de Alcoi ha comenzado a producir maquinaria textil sanitaria. “El cluster de cooperación empresarial ha funcionado, y ha venido para quedarse”, augura Serma.

Un artículo de Fátima Cremades

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