Un hombre y una mujer pasan por el lado de las obras.

Las obras de Ribó llevan a la ruina a los comercios de Ciutat Vella

Las obras de el centro histórico llevan paralizadas diez días y los comercios se sienten desamparados por el Ayuntamiento

“Nosotros lo que queremos es trabajar y esto es una vergüenza. Queremos poder abrir y trabajar. Tenemos a gente en ERTE; pagamos los alquileres de centro histórico, que son carísimos; ya llevamos pagando gastos cuatro meses sin facturar porque no nos han ayudado nada. Y encima, que nos lo pongan tan difícil… Se nos cae el alma a los pies. Y aquí no hay nadie que dé una solución o una respuesta. Las obras paradas. Y llevan así diez días. Nadie hace nada y los negocios sin poder abrir”, declara a ED el presidente de la Asociación de Empresarios de Ciutat Vella y del Barrio del Carmen (Albarca), Jesús Ortega.

La primera semana de junio, el Ayuntamiento inició unas obras de gasificación en el Centro Histórico. Concretamente, en el entorno del Miguelete. Estas, ejecutadas por Nedgia, llevan 10 días paralizadas, lo que supone una pérdida económica de 1.000 euros al día para los establecimientos que no han podido abrir.

Todo esto se une a los tres meses que dichos comercios han tenido que estar cerrados como consecuencia del ‘Estado de alarma’. Además, desde el Ayuntamiento no se notificó a nadie el inicio de las obras. Al respecto, Ortega señala que “esto es un despropósito. Si me hubieran avisado, no saco a gente del ERTE. Mejor dejo el negocio cerrado para lo que iba a facturar. Es un ridículo todo”.

Obras en la Ciutat Vella.

Desde Albarca, según explica su presidente, han pedido una reunión con el alcalde de València, Joan Ribó, debido al caso omiso que se les hace desde la Oficina de Coordinación de Obras de València. “Les llamé y me dijeron que habían tenido un problema con una máquina, que ya se había solucionado y que el viernes lo retomaban y el lunes estaría acabado. El viernes no vino nadie y ayer tampoco”, señala Ortega.

El problema, por otra parte, es que solo queda “una mañana de trabajo como mucho para acabar la obra”. Mientras, los comercios esperan “escondidos detrás de una doble valla de dos metros”. Además, el presidente de Albarca expresa que “hay tres o cuatro comercios que no están abiertos por las obras y los que sí que lo estamos trabajamos a un 10 o 20% de lo que sería lo normal”.

Todo, a lo sumo, significa un obstáculo más para que el pequeño comercio se recupere de la crisis que les ha azotado los últimos meses. “No hay turismo, en el centro histórico no hay vecinos, el Ayuntamiento nos ha aislado poco a poco… Llegas aquí y lo único que encuentras son vallas y obras. ¿Quién va a venir? Si los estamos echando”, apunta Ortega.

HARTAZGO

“Resulta inconcebible que en un momento de extremas dificultades para la actividad de las pymes, del comercio y de la hostelería en Ciutat Vella se permitan y no controlen obras que, sin ningún tipo de señalización, se convierten en murallas que impiden el acceso a la actividad del pequeño comercio y la hostelería”, denuncian desde Albarca.

Obras Ciutat Vella.

Además, aseguran que las obras son irregulares: invaden la vía pública y restringen el acceso a las aceras, sin respetar los mínimos espacios y anchos de acera para permitir el flujo de los vecinos.

Para Albarca, “se trata de una situación que no puede producirse en una ciudad de las magnitudes de València, teniendo en cuenta que las obras carecen de ningún tipo de información, ni de paneles informativos, ni se ofrece la posibilidad de contactar con los responsables de las obras, ya que únicamente el servicio de inspección del Ayuntamiento de València ha sido capaz de proporcionar alguna información sobre plazos de ejecución, pero que, por desgracia, no se han cumplido”.

Un artículo de Xema Tarazona

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