Imagen del centro de Valencia

La city de Valencia se desplaza a la periferia

La demanda de oficinas se trasladará al cinturón de Valencia por el bajo precio de rentas que ofrece y la peatonalización del centro

Wait and see. La incertidumbre protagoniza el mercado de oficinas en Valencia. A falta de operaciones, los expertos optan por la prudencia para no precipitarse con previsiones de futuro erróneas en espera de ver los primeros movimientos en el sector. Sin embargo, sí que apuestan por un traslado del emplazamiento de las oficinas a la periferia de la ciudad a raíz de la crisis del Covid.

En los últimos años, la disponibilidad de oficinas en la capital del Turia ha ido disminuyendo considerablemente, situándose en ratios en torno al 8% y llegando incluso a ser nula en cuanto a oficinas de calidad. De hecho, zonas como el centro, Corts Valencianes o La Marina, principal foco para compañías multinacionales, presentan rangos de ocupación cercanos al 100% con una clara abundancia de demanda y una escasez de oferta. Sin embargo, los expertos aseguran que en tan solo unos meses la situación ha cambiado "drásticamente" y auguran un traslado de la "city" de Valencia del centro, donde actualmente están el 50% de las oficinas, a zonas periféricas como el Parque Tecnológico de Paterna o Alfafar.

Y es que la peatonalización del centro unida al temor al contagio del virus que produce el transporte público ha dificultado enormemente el acceso a esta zona de la ciudad. Además, los especialistas señalan que el miedo a un periodo de recesión puede provocar que las empresas opten por lugares de trabajo con rentas más bajas. Belén Patiño, directora de oficinas de CBRE en Valencia, asegura que "las rentas en estas zonas son mucho menores y oscilan alrededor de 7€ por metro cuadrado, por lo que en un periodo pre-crisis son mucho más atractivos que el centro, donde están en torno a 14-15€ por metro cuadrado". De hecho, para 2020 preveían incluso llegar a alcanzar los 16€ por metro cuadrado. 

Por otra parte, los especialistas también señalan que la escasa actividad de los últimos meses producirá "descensos temporales" de las rentas, pero que estas "no se van a dejar de pagar, sino que se diluirán en el contrato". No obstante, consideran que la crisis del coronavirus provocará modificaciones estructurales en las oficinas como la consolidación definitiva de los coworkings, ya tendencia en los últimos años por la enorme flexibilidad que aporta a las empresas a la hora de aumentar o reducir el personal, y la implantación de los llamados "puestos calientes", espacios de trabajo variables en los que no hay ni una persona ni un ordenador fijo, sino que los trabajadores se van alternando los sitios con sus portátiles.  

De todos modos, Patiño señala que "todavía no se puede asegurar nada con seguridad y que será el propio mercado el que marque los ritmos". Y es que serán las primeras operaciones las que vayan confirmando estas previsiones. Wait and see.

Un artículo de Alejandro Martí

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