Interior de una nave vacía.

Cómo gestionar la empresa al saltar las previsiones por el coronavirus

La crisis del coronavirus vuelven papel mojado los planes de negocio de las empresas valencianas y se impone tomar nuevas medidas

El empresario propone y el coronavirus dispone. Los planes estratégicos de las compañías, lo mismo que las previsiones sobre la evolución del PIB y la actividad económica de las grandes instituciones nacionales e internacionales han quedado convertidas en un papel mojado que poco o nada sirve para intuir por dónde va a ir el negocio en lo que queda de año. La recesión se da por supuesta, ya que se prevén crecimientos negativos para los próximos tres trimestres... como mínimo, y lo inédito de la situación lleva a la elucubración sobre el comportamiento posterior, aunque ningún escenario es positivo.

El estallido de la crisis en China entorpeció la actividad de las empresas que tenían deslocalizada allí la producción o dependían del envío de material producido allí por sus prooveedores. Con la llegada a Italia, el efecto en el sector exportador se agudizó por ser uno de los principales destinos de la producción española. Después de eso, todo se aceleró por la llegada del virus a España, el confinamiento ordenado el sábado 14 de marzo y la suspensión de toda actividad no esencial el 29 de marzo.

¿Qué hay que mirar para reescribir los planes de futuro? Pues no tanto lo que se prevía vender como el riñón con el que se cuenta. Cuando las empresas sufren problemas de liquidez durante un largo periodo de tiempo, la solvencia acaba siendo limitada. Por ello, la posición de partida en términos de rentabilidad, endeudamiento y carga financiera antes de la crisis repercutirán en la capacidad de resistir.

OJO CON LA SALUD FINANCIERA

Eso es lo que defiende el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que prevé un menor impacto en las empresas valencianas con mayor solvencia. En ese sentido, el daño local puede ser menos malo. De hecho, la Comunitat Valenciana se encuentra en mejor posición que la media nacional, ya que el porcentaje de las compañías que tiene una débil salud financiera asciende al 13,6 %, frente al 14,6% en el conjunto de España.

Entre las conclusiones del informe sobre la capacidad de resistir el impacto del COVID 19, el Ivie también ha avisado de la importancia de discriminar entre empresas vulnerables y sólidas para dirigir los fondos públicos al segundo grupo, “y no apuntar de forma artificial empresas zombis, sea cual sea su tamaño”, explica la información.

Trabajador en una fábrica textil.

Para los expertos, las empresas vulnerables responden a dos criterios: una ratio de endeudamiento por encima de la mediana del sector al que pertenece (50%) y una ratio de cobertura de interés inferior a 1 o con una rentabilidad negativa.

En cifras, entre las grandes empresas el empleo que generan las vulnerables solo representa un 4%, mientras que en las microempresas es un 11,7%. Aún así, las empresas valencianas vulnerables mantienen un porcentaje menor al español, un 7,3%.

CUIDADO CON LOS PIRATAS 

En todo caso, José Ignacio Lluch, socio director en Main, M&A Investment Network, ya señalaba en este periódico quelos mercados se volverán a abrir y podrán volver a actuar con eficacia”. Hasta entonces recomienda actuar con diligencia en la protección de la empresa y reducir, en la medida de las posibilidades, los gastos que puedan drenar su supervivencia.

Además, considera que los empresarios deben actuar sin esperar ninguna intervención pública favorable. Por ello, empresarios, empleados, clientes y proveedores deben actuar para formar de la solución y no el problema. Esto incluirá iniciativas flexibles que, aunque dolorosas ya que implicarán cesiones, puedan evitar daños mayores o irreversibles.

Lluch recomienda no aceptar ofertas a cualquier precio, ya que algunos inversores a cuenta del jaleo pueden intentar sacar tajada. Aunque nadie sabe nada con certeza hay que intentar marcarse unos hitos y planificar hipótesis y escenarios posibles para actuar en consecuencia. “Lo único fiable es la capacidad creadora, innovadora y enriquecedora del empresario al servicio de su sociedad, mientras pueda actuar en libertad”, insiste.

Al igual que los profesionales de la sanidad, “nuestros empresarios son excelentes y saben perfectamente hacer su trabajo. Con el mismo respeto y confianza que la sociedad está apoyando a los profesionales de la salud, lo hará con sus empresarios, porque nos sacarán de ésta también”.

LA PANDEMIA, COMO UN MURO

La economía valenciana se ha estrellado contra el parón cuando era la segunda autonomía en la que más había aumentado la producción industrial en febrero con un aumento del 3,5% en comparación con el mismo mes de 2019, según informado el pasado viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Por delante quedó Navarra, pero quedó por encima de la subida nacional del 0,1%. Asimismo, en el acumulado de los dos primeros meses del año, la producción industrial en la Comunitat había subido un 1,4%. En el conjunto de España, con el avance interanual de febrero, la producción industrial había regresado a tasas positivas tras haber registrado en enero su mayor caída desde diciembre de 2018.

Muy crítica con las soluciones planteadas ahora por el Gobierno, la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) prevé que la prohibición de despedir impuesta hace dos semanas "puede llevar a muchas empresas a procesos concursales". La organización incide en que las empresas, especialmente pymes y autónomos, también las grandes, "están luchando para evitar el cierre". "La intención de los empresarios es mantener el empleo y favorecer que la recuperación sea rápida, pero será imposible mientras la liquidez siga sin llegar"

Empresa del sector de la madera.

También a pie de obra, el presidente de la Federación Valenciana de Empresas Cooperativas de Trabajo de la Comunidad Valenciana (Fevecta), Emilio Sampedro, asegura que estas entidades saldrán de la actual situación de crisis por la Covid-19 "tocadas, pero no hundidas, y en su recuperación será clave la flexibilidad de su modelo de gestión".

ESCENARIOS, DE MAL EN PEOR

En este contexto, el estudio realizado por José Emilio Boscá (FEDEA), Rafael Doménech (BBVA Research) y Javier Ferri (FEDEA), junto al blog ‘Nada es Grátis’, advierte de que toda previsión ha de tener en cuenta que hay una incertidumbre excesiva asociada a la duración del confinamiento, la intensidad con la que afectará a la economía, la gradualidad en el levantamiento de las restricciones, la probabilidad de un rebrote en el próximo otoño, el tiempo para desarrollar una vacuna, y la efectividad de las políticas adoptadas en España y el resto del mundo.

Los tres expertos y profesores de la Universitat de Valencia plantea tres escenarios que poco tienen que ver con el 1,6% de crecimiento que se esperaba. Las simulaciones que han realizado están condicionadas a un conjunto de supuestos e hipótesis que permiten obtener distintos escenarios de crecimiento para 2020, “que sirven de punto de partida para la evaluación de las medidas de política económica recientemente adoptadas en España”.

Bajo estas hipótesis y sin las medidas adoptadas para mitigar los efectos de la crisis, se estima que el PIB podría disminuir entre un 4,1% en 2020, en un escenario relativamente optimista, y un 7,9%, en un escenario más pesimista pero igualmente verosímil.

Rafael Doménech, profesor de la Universitat de Valencia y jefe de analisis BBVA Research.

A partir de estos escenarios base, se evalúan los efectos de la suspensión temporal de las reglas fiscales europeas, de las ayudas a trabajadores afectados por la crisis, el incremento del gasto sanitario, las exenciones y aplazamientos de impuestos y cotizaciones sociales, los avales públicos para facilitar la llegada de crédito a las empresas, y la decisión del BCE de reforzar su programa de compra de activos para evitar tensiones en los mercados de deuda pública.

MEDIAS FISCALES URGENTES

El efecto conjunto de las medidas consideradas es considerable. A cambio de un coste elevado en términos de aumento del déficit público (de unos 3,5 pp del PIB con respecto al escenario sin pandemia), la caída del PIB en 2020 en el escenario base pasaría del 4,1% al 0,6%, con un multiplicador fiscal para el conjunto de las medidas de 1,1.

En el escenario alternativo menos optimista, la reducción del PIB en 2020 pasaría del 7,9% sin medidas paliativas al 4,5% con ellas. Nuestros resultados indican que una crisis extraordinaria como la del COVID-19 requiere hacer uso de todas las herramientas disponibles de política económica.

Para estos expertos, las políticas fiscales deben hacer todo lo posible para mitigar las potenciales consecuencias permanentes que puede suponer esta crisis. Sus efectos serán mayores cuanto mejor se diseñen estas medidas y más rápida y eficazmente se lleven a cabo, evitando un uso poco eficiente de los recursos públicos.

Valarticleviewer.author_info Álvaro Mohorte

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