El vicepresidente de Derechos Sociales del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, a su llegada al pleno del Congreso del 25 de marzo de 2020, en el que prorrogó el estado de alarma por el coronavirus | EFE/Mariscal/Archivo

Unides Podem se desmarca de la debacle de Podemos en Galicia y Euskadi

Tanto el vicepresidente de la Generalitat, Martínez-Dalmau, como su portavoz en Corts, Naiara Davó, creen que la situación en Valencia es "muy diferente"

Como si no compartieran siglas. Desde Unides Podem se desmarcan de los resultados del 12J: "Podemos está gobernando en la Comunitat Valenciana, con un grupo estable y grande, por lo que los resultados gallegos y vascos no son extrapolables", señaló ayer la portavoz del partido en las Corts Valencianes, Naiara Davó.

Desde Valencia niegan que se vaya a producir una "absorción" de voto por parte de los nacionalistas. El máximo cargo institucional del partido, Rubén Martínez Dalmau, vicepresidente de la Generalitat Valenciana, aseguró a Economía Digital que "hay que esperar a ver los datos de trasvase de votos, lo que hoy parece la absorción de unos por otros, mañana puede parecer la de otros por unos". Sin embargo, la realidad es que mientras Podemos decae, los nacionalistas crecen. En Galicia, el BNG ha pasado de tener 6 a 19 escaños y en el País Vasco, Bildu cuenta ahora con 22 escaños por los 18 de hace cuatro años. 

En Valencia, la trayectoria es similar. Mientras que en las últimas elecciones autonómicas de 2019 Podemos perdía cinco escaños y se hundía en las municipales, quedando sin representación en València, Compromís afianzaba el voto, pese a las tretas de Ximo Puig de unificar las elecciones autónómicas con las generales, y revalidaba la alcaldía de Joan Ribó en la capital con mayoría simple.

División interna

Como si fuera un calco de lo que ocurre en Madrid, la debacle gallega y vasca se produce en un contexto de crisis interna a nivel local. Y es que hace menos de un mes que Unides Podem se dividió en dos de cara a las elecciones primarias valencianas tras la dimisión de Antonio Estañ como secretario general: los partidarios de Pilar Lima, diputada autonómica y candidata de Pablo Iglesias, y los de Naiara Davó, portavoz del partido en las Cortes Valencianas y candidata de Rubén Martínez Dalmau. La elección se resolvió por unos ajustadísimos 38 votos en favor de la candidata estatal que no esconden la tensión interna del partido. 

Sin embargo, para el vicepresidente de la Generalitat, Martínez Dalmau, fueron "los mejores resultados posibles". Pese a que no salió ganadora su candidata aseguró que "indican el equilibrio en el partido y la necesidad de consensos". No obstante, no esconde que "nos hubiera ido mejor acudir a la votación con un consenso previamente obtenido, de tal forma que no hubiera habido ningún tipo de batalla interna".

Toque de atención

Aunque no crean que los resultados electorales gallegos y vascos sean "extrapolables", no rechazan la autocrítica: "Nosotros nacimos para poder llegar a los gobiernos, transformar la vida de la gente y tendremos que pensar cuál es la mejor hoja de ruta para continuar consiguiendo eso", señaló ayer Naiara Davó. 

En ese mismo sentido Martínez Dalmau apostó por una "unión progresista para combatir a una derecha unida" e indicó que "las respuestas a ella vendrán desde la periferia, que es desde donde se han producido los grandes cambios en España". 

De momento, ha sido en esa periferia en la que ha comenzado la debacle de Podemos que Pablo Iglesias parecía venir pidiendo a gritos. Sean o no "extrapolables" esos resultados, el 12J ha sido un primer toque de atención para un partido en decaída desde 2015 que ve por el retrovisor cada vez más cerca a unos nacionalismos que llegan pisando fuerte.

Un artículo de Alejandro Martí

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